domingo, 5 de febrero de 2012

Siriajevo

Siria se muere. La guerra civil entre el gobierno de Bashar Al Assad y la ciudadanía, liderada por el llamado Ejercito de Siria Libre, ha dado hoy su pistoletazo de salida con el bombardeo perpetrado por el Ejercito Gubernamental sobre la población de Homs y que ha provocado más de 260 víctimas mortales. Estas se suman a las más de 6.000 acumuladas desde que los enfrentamientos entre el régimen y la oposición a este comenzaran en marzo del año pasado en el contexto de la primavera árabe. En su momento se reclamaban derechos civiles, ahora la situación es límite: la caída del régimen de Bashar Al Assad, uno de los numerosos dictadores árabes hijo del no menos cruel Hafez Al Assad, es cuestión de tiempo. No existe una situación en la que la población Siria vaya a aceptar su perpetuación en el poder y, a falta de apoyo internacional, el Ejercito de Siria Libre, al que cada vez se le unen más soldados que desertan del Ejercito Gubernamental, luchará hasta las últimas consecuencias. Entre tanto, decenas de soldados y civiles inocentes fallecen día a día en los bombardeos y la lucha en las afueras de Damasco, capital siria.

Mientras tanto, en la Organización de las Naciones Unidas, un sentimiento general de necesidad de condenar los actos de Bashar Al Assad se topa de bruces con dos gigantes opositores: Rusia y China, ambos miembros permanentes del consejo de la ONU y con capacidad de veto. Moscú, con enormes intereses militares en Siria (está situada en ese país su última base militar en Oriente Medio, además de poseer millonarios contratos armamentísticos con el régimen) y Pekín, de sobra acostumbrado a la indiferencia ante el pisoteo de los derechos humanos, impiden así cualquier actuación por parte de un organismo supuestamente encargado de promover la paz. Yo me pregunto en qué momento un organismo tan importante decidió que podían combinarse los conceptos de paz y justicia con la capacidad de que los cinco países vencedores de la II Guerra Mundial puedan anular cualquier proposición. Así, mientras en la ONU se intenta redactar una propuesta cada vez más insípida para que Rusia de su visto bueno (sin condenar a Bashar Al Assad, sin intervención militar, sin tomar partido), en Siria la población civil pierde la esperanza y vive con el miedo de no despertar al día siguiente.

Niño exhibe una pancarta suplicando ayuda en una manifestación en Damasco
Europa, la OTAN, la ONU... no hemos aprendido nada. Yugoslavia debió haber sido nuestro referente, nuestro "hasta aquí llegó la mierda". Entre 1991 y 1995 observamos con los brazos bajados cómo la población civil croata y bosnia era sometida a constantes violaciones de los derechos humanos; cómo ciudadanos inocentes morían sin comprender qué estaba sucediendo; cómo intereses políticos arrollaban vidas y desintegraban familias enteras; cómo todo esto sucedía a 3 horas de vuelo desde Madrid. La ONU no hizo nada en su momento, no quiso tomar partido ni siquiera cuando los serbobosnios entraron en sus propias zonas de seguridad de Srebrenica y Zepa. Fueron observadores mudos, en palabras de un humorista de Sarajevo, como "eunucos en una orgía".

Ahora Siria será testigo, como la antigua Yugoslavia lo fue en su momento, de cómo la timidez, las disputas internas, la falta de acuerdos y los intereses económicos de algunos países impedirán que la ONU sirva de ayuda para los inocentes. Porque hace tiempo que se sabe que no hay buenos ni malos en las guerras, pero inocentes sigue habiéndolos a patadas. Son los mismos que llevan siglos muriendo en el mismo lodo, con la misma mirada de incomprensión cuando sus cuerpos caen inertes, y dejando tras de sí las mismas familias destrozadas y el mismo dolor. El mismo horror.

Por Forges

sábado, 4 de febrero de 2012

Partidos vacíos de contenido

Hoy, en el 28º congreso del PSOE, se ha eligido al cabeza de lista que se pegará 8 años -como mínimo- en la oposición. Un veterano Rubalcaba que, al menos durante la presente legislatura, sólo podrá asentir cómplicemente o atacar con altanero ruido pero látigo de seda en mano a un Partido Popular al que los votantes hemos otorgado la capacidad de manejar España a su gusto. En dos legislaturas nos cansaremos de ellos, y cambiaremos la gaviota por el puño y la rosa. No es un círculo vicioso, es una espiral, cada vez más al centro, cada vez más cercanos el uno al otro.

Y total, ¿qué mas da? Con la que está cayendo ya nadie se acuerda de la época en la que la materia social era la que decidía las elecciones; qué lejos quedan los tiempos del “No a la guerra”, donde parecía que realmente teníamos la capacidad de cambiar algo, aunque al final el clamor popular se la trajera al pairo al partido ídem. Ahora, cuando siguen existiendo las mismas puercas guerras e incluso algunas nuevas (y las que quedan por venir) ya a nadie le importa. Desde hace tiempo únicamente hay hueco para hablar en la neolengua orwelliana de la economía: prima de riesgo, déficit, confianza, ERE, recortes, ajustes, FMI, BCE, crédito, deuda pública, rescate...

¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento,
estrechar el radio de acción de la mente?
George Orwell: 1984
No existen accidentes en política, existen consecuencias. La crisis económica es la última consecuencia del capitalismo bárbaro e injusto sobre el que tan cómodamente hemos vivido a lo largo de los años sin hacer muchas preguntas al respecto. “Liberad a los mercados y los beneficios se maximizarán”, aconsejaba Estados Unidos, y eso hicimos. “Haced caso a las agencias de calificación y los beneficios se maximizarán”, se les dijo a los mercados, y así hicieron. La consecuencia no podía ser más obvia, ya que miles de películas de terror de serie B ya nos la habían advertido: cuando se da vida a un monstruo, el creador siempre es la primera víctima.

Y de ahí que dé igual quién mande en este país de pandereta, pues quien gobierne no lo va a estar haciendo para los españoles, ni siquiera para aquellos que le han votado: son partidos vacíos de contenido, meros transmisores de órdenes que vienen desde más arriba, voceros de Europa, nuestra nueva y amada líder. Ya no se va a luchar por los derechos de los ciudadanos, sino para obtener una “A” más en la calificación de Moody's o de Standard&Poors. Las viejas ideologías han muerto, ahora existen unos nuevos dioses mercantiles a los que ofrecer sacrificios humanos en forma de recortes masivos, y una heroína a la que seguir hasta las últimas consecuencias -y no deja de resultar macabramente irónico que su nombre proceda de la mitología griega-: Europa.
 



PP o PSOE, una ilusoria elección para hacernos seguir creyendo que podemos elegir. Al final, de tanta mezcolanza y similitud entre los dos partidos, la gaviota se llevó la rosa y tan sólo quedó el puño. El puño al que hace tiempo que le da igual ser azul o grana, pues ya no es popular, socialista ni español. Es el puño europeo que da un golpe sobre la mesa y grita "austeridad". Entonces todos callan, obedecen y recortan; no vayan a despertar al monstruo que ellos mismos crearon.