miércoles, 20 de marzo de 2013

Crash Course: World History

Hoy quiero compartir con vosotros una de las mayores joyas que me he encontrado en mis largas travesías por internet: Crash Course


Crash Course es un canal educativo de Youtube iniciado por los hermanos Hank y John Green que, de forma entretenida y amena, nos forma en 6 temas: Historia Estadounidense, Química, Ecología, Literatura, Biología e Historia del mundo. Cuentan con la colaboración de Smart Bubble Society Inc., quienes aportan una sencilla, simpática y a la vez increíblemente efectiva animación gráfica a cada episodio. Todas y cada una de las secciones son apasionantemente didácticas y aptas tanto para los conocedores del tema como para aquellos que deseen empezar desde un nivel cero de conocimiento. Yo voy a hablar de la sección más completa y que es mi absoluta favorita: Historia del mundo.

Crash Course: World History cuenta con 42 episodios, cada uno de 12 a 13 de minutos de duración. Empieza con la revolución de la agricultura y acaba con dos capítulos dedicados a la globalización, pasando por Egipto, Grecia, Roma, los mongoles, la era de las revoluciones...

Me resulta imposible describir la cantidad de conocimiento que estas casi 9 horas de visionado aportan. Cuánto debería aprender el sistema educativo español de estos vídeos. John Green toma como referencia una gran multitud de historiadores con el objetivo de ayudarnos a deshacernos de la percepción eurocentrista de la historia que tanto caracteriza nuestra educación tradicional. El resultado: conocimiento y entretenimiento a partes iguales. El problema (o el beneficio extra, en mi caso y en el de todo aquel que busque perfeccionar el idioma): los vídeos son en inglés, y desgraciadamente no todos están subtitulados. 

A continuación tenéis uno de mis episodios favoritos: Las revoluciones haitianas.


¿Por qué este episodio me gusta tanto?


Cada vez que pensamos en Haití se nos viene a la cabeza el desastre, la pobreza, la desolación… y no sin razón. Hace 3 años que más de 300.000 personas murieron en el terremoto y más de un millón quedaron damnificados. Pensamos en esa nación como una marginada y desdichada parte del mundo apartada del resto, a la que donar unos cuantos euros y dedicar otros tantos pésames. La mayoría de la gente ni siquiera sabe colocar Haití en el mapa, y pocos son los que se acuerdan hoy en día de la situación que vive el país. Quizá la razón de que todavía quede gente en nuestro país que sí lo tiene presente sea el continuo recordatorio en las viñetas de Forges: "Pero no te olvides de Haití"



No se me ocurre mejor manera de terminar que la que de John Green en el episodio antes mencionado:

Las revoluciones haitianas importan, y mucho. 

Importan porque los haitianos, más que cualquier otra población en la era de las revoluciones, mantuvieron la concepción de que nadie debería ser esclavo; y que son las personas que más necesitan la ayuda de los gobiernos las que más la merecen.

Haití luchó por los más débiles cuando el resto del mundo rehusó a hacerlo. La próxima vez que leáis acerca de la pobreza de Haití, recordadlo.

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