domingo, 2 de marzo de 2014

Nuevos proyectos, nuevos objetivos

¿Quién eres tú?

Hola, buenos días. Después de medio año sin actualizar, entiendo que nadie se acuerde. Vamos a ello.

Me llamo Lucas Proto Martínez Royo. Proto, por extraño que parezca, no es un seudónimo ni un complemento artístico añadido por mí ni nada parecido. Es mi segundo nombre. Aunque me ha traído ciertas dificultades a lo largo de la vida, estoy bastante contento de portarlo, hasta el punto de que utilizo mi nombre completo en lugar de mi primer apellido como identidad periodística y digital.

Tengo 24 años y soy español. Nací en Zaragoza, cursé la carrera de periodismo en Salamanca y actualmente resido en la habitualmente mal abreviada Ciudad de México, Distrito Federal.

¿Periodismo?

Periodismo, sí. Esa profesión que muchos cursan, pocos practican y menos aún viven de ella. Un yo pasado mucho más romántico e iluso os expondría a estas alturas del texto cómo se está yendo todo a pique, y os aseguraría que toda redacción pasada fue mejor. Es muy probable que también incluyera alguna referencia a alguna gloria pasada del sector como Edward R. Murrow, ese estoico rostro monocromo envuelto en el humo de su sempiterno cigarrillo que plantó cara al poder, y que sirvió de inspiración para una película que toda facultad de periodismo enseña a sus alumnos.

A la hora de la verdad, este oficio no deja de ser algo intrínsecamente humano, y por lo tanto depositario de nuestras propias imperfecciones. En ocasiones partidista y mezquino, pero también sincero y entregado. Intentar contraponer un concepto tan ligado a nosotros mismos como es el periodismo a su supuesto heroico pasado, del que nos resistimos a recordar ninguna imperfección, no deja de ser un reflejo de nuestra propia insatisfacción con la época que vivimos.

Lo cierto es que no se puede valorar lo que una persona escribe sin valorar a la persona en sí. Y por ello no considero que mi oficio sea mejor o peor hoy de lo que lo fue el pasado. Con sus claros y sus oscuros, es el de siempre. Son los modelos de negocio los que acaban muriendo, pero nunca el periodismo, porque su destino va ligado al de la misma humanidad. Esta bendita profesión simplemente, al igual que durante los últimos 400 años, existe.

¿Y a qué viene todo esto?

Básicamente a que comienzo un nuevo proyecto. En concreto, un blog.

No como este, al que tengo cariño a pesar de su escasez de textos y que seguiré utilizando a modo de cajón de sastre, sino uno profesional. Esto es, actualizado con regularidad y enfocado en un único tema: qué está pasando en el mundo. Lo que, comúnmente, se conoce como periodismo internacional.

¿Por qué internacional?

Porque, sinceramente, es lo único que me apasiona y me hace escribir con interés y dedicación. También es el tema que más domino, pues mis inspiraciones en el sector siempre han sido los miembros de la vieja guardia de corresponsales. Los Kapuścińskis, Meneses y Leguineches que no se limitaban a ver pasar la historia delante de sus ojos, sino que iban, la vivían y la contaban.

No creo que pudiera dedicarme al periodismo sin un enfoque global. La prensa local no es lo mío, aunque admiro mucho a los profesionales que se dedican a esta parte del oficio tan responsable y ligada a la comunidad. No me interesan demasiado los deportes. No soy lo bastante melómano, cinéfilo o apasionado del arte como para dedicarme a la divulgación cultural. Tampoco soy aficionado a la tecnología, a la televisión o al motor. De economía entiendo lo justo, y no hablemos ya de dedicarme a la política nacional.

En una pequeña entrevista a Babylon Magazine, que bien podría servirle de epitafio, Enrique Meneses afirmaba: “¿Hay algo más gilipollas que dos tíos dándose la mano y mirando a las cámara? No, yo no he visto nada nunca de ese tipo. A mí me tienen que fusilar al alba para que yo haga una foto como esa”.

Mi opinión es la misma. Yo quiero retratar la vida de las personas, no las apariencias de los dirigentes.

¿Y qué puedes aportar tú?

Poca cosa. ¡Sinceridad ante todo!

Aunque sea tirar piedras sobre mi propio tejado, hay que ir con la verdad por delante. Existe una infinidad de blogs en este soporte ilimitado que es internet. Y muchos de ellos pertenecen a periodistas veteranos, que han visto pasar bastantes balas sobre sus cabezas y que son capaces de analizar aquello que llamamos el panorama internacional con mayor experiencia, maestría y detalle que yo, joven pipiolo que acaba de dejar el nido.

Iñigo Sáenz de Ugarte o Gervasio Sánchez son buenos ejemplos de esto. ¡Visitad sus blogs!

Pero dicho esto, lo que yo puedo ofrecer es algo diferente. Para quien ya lo ha visto casi todo y ha estado sobre el terreno, pocas cosas resultan sorprendentes. No así para mí.
Cuento con las directrices que me he labrado hasta ahora. Con el bagaje cultural que sigo construyendo y con un objetivo en mente: dedicar mi vida a extender mis propios límites, a salir de mi zona de confort. Me encuentro ahora mismo en un estado de libertad absoluta dispuesto a descubrir (y describir) el mundo. Quien quiera acompañarme en este proyecto, es más que bienvenido.

Está bien, está bien. ¿Cuál es el blog?

Fronteras Imaginarias. www.lucas-proto.blogspot.com

Entiendo que este tipo de peticiones pueden estar de más, pero si os gusta lo que leéis y no os causa molestia, me ayudaríais mucho compartiéndolo en vuestras redes sociales (hay unos botones preciosos para ello).


Gracias a los que estáis aquí desde un principio.